Cine Club ULA Táchira de aniversario

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Un 16 de mayo organizamos la primera proyección del Cine Club ULA Táchira, inspirados en el legado de Freya Rodríguez para iniciar una etapa de apertura que llamamos Encuentos para Cinéfagos y se mantiene en la actualidad, en alianza con la fundación Bordes.

El 16 de mayo de 2005, en la Sala de Usos Múltiples de la Universidad de Los Andes Táchira, en el Edif. A de su sede en Paramillo, proyectamos La lengua de las mariposas, magnífico film español dirigido por José Luis Cuerda y protagonizado por el gran Fernando Fernán Gómez, quien interpretaba a un apasionado maestro de escuela de un pequeño pueblo de Galicia en la víspera de la Guerra Civil. Posteriormente, sostuvimos un ameno conversatorio sobre la educación para la libertad en tiempos de intolerancia y sectarismo, con la participación de los profesores Antonio Arellano y Gustavo Villamizar, ambos amigos entrañables, y ejemplo de vidas dedicadas a la pedagogía y la reflexión activa sobre el tiempo que les tocó vivir.

Conocí por esos días a la Profesora Freya Rodríguez de González, una leyenda para los amantes del cine de San Cristóbal. De origen catalán, se dedicó a propagar su afición cuando llegó a esta ciudad, con su esposo Ramón González Escorihuela, periodista egresado de la UCV y fundador de esta carrera en la ULA Táchira. Mientras el profesor González iniciaba su carrera universitaria, Freya se dio a conocer en la ciudad por su cine club independiente La linterna mágica, que funcionó durante unos buenos años a fines del siglo pasado en el antiguo Cine El Samán, los días miércoles, así como por sabrosas tertulias que organizaba en su casa.

En 1989, egresa en la primera promoción de licenciados en Comunicación Social de esta ciudad, y gradualmente traslada sus actividades de lleno al ámbito universitario, fundando la Cátedra de Crítica Cinematográfica y compartiendo con los cursantes sus films preferidos, alentándolos a escribir sobre ellos, contagiándolos con su pasión. Ejerció durante algunos años la Dirección de Cultura de la Universidad, donde destacó por su exigencia de calidad en las actividades artísticas avaladas por la institución.

Después de su jubilación, junto con algunos estudiantes de Comunicación Social de ese momento, como Carlita Casanova y Raúl Orozco, asumimos la formalización de un Cine Club universitario con proyecciones semanales, abiertos a toda la comunidad de la institución, que incluyeran un foro posterior. Esta iniciativa la compartimos con el Profesor Otto Rosales y se fueron sumando estudiantes de distintas carreras. Ante la dificultad para asegurar un espacio de proyección permanente (el Núcleo no cuenta con un auditorio ni teatro, la única Sala de Usos Múltiples es realmente de uso múltiple y muy competida), apostamos por la extensión a la comunidad, y se inició un período muy rico de actividades en el Museo del Táchira, luego Librería Sin Límites y el Colegio de Ingenieros, gracias al apoyo de Reina Durán, Julieta Cantos, Armando Chaparro y Cecilia Roche, los enlaces al frente de las respectivas instituciones que abrieron sus puertas al Cine Club entre 2010 y 2016, gente con trayectoria en el respaldo a las artes y humanidades, promotores culturales de la ciudad que vieron algo valioso en esta actividad.

En esta época, se acercaron jóvenes de otras universidades, y establecimos alianzas para formar un circuito de cine alternativo en distintos puntos de la ciudad e incluso en otros municipios del Táchira. Juntos organizamos en 2010 nuestra primera actividad de formación como Cine Club, un taller introductorio de cine documental dictado por Andrés Agustí, invitado de la Escuela de Medios Audiovisuales de ULA Mérida, curso teórico-práctico que se dictó en espacios de ULA, UNET y UCAT.

Luis Zambrano y Jefferson Hernández de UCAT, Alexandra Valencia y Omar González de UNET, Raimon Colmenares, Indira Casique, Daniela Acevedo, Fernando Carrero, Crisleida Porras, Gianfranco Colello, Ángel Zambrano, Daniel Moreno, Marilyn Fernández y Wild Parra de la ULA, son algunos de los jóvenes que le dieron vida y cuerpo a estos encuentros. También se acercaron jóvenes sin filiación institucional que llegaron a cobrar mucha importancia en nuestra historia, como Christiam Márquez, y Daniel Peñaloza, cinéfagos empedernidos que hasta entonces disfrutaban del arte en solitario. Otros no tan jóvenes cinéfagos nos acompañaron también, como Gustavo Gutiérrez y Evelyn Ramírez, quienes contribuyeron con textos y diseños de logotipos para el grupo. Miren Bilbao, antropóloga del Museo del Táchira, se incorporó activamente, organizando por ejemplo un ciclo de cine animado. Igor Castillo venía llegando en 2012 egresado de la UCV con la experiencia de haber dirigido el Cine Club de la Facultad de Ciencias y se une al equipo. Jhonny Márquez, Georgina Suárez y Rhonny Roche, egresados de ULA, compartieron su experiencia con el Festival de Cine Venezolano de Mérida y nos apoyaron en distintos momentos. Rhonny aún trabaja activamente en la organización del Festival hoy día, desde 2019. Nos sentimos realmente orgullosos de haber formado parte en que tantos aficionados se encontraran, se conocieran y llegaran a producir cosas juntos. Ya en la etapa de inicios de Bordes Galería-Café, en 2018, se acerca un jovencísimo estudiante de UCAT, Hassler Salgar, quien luego junto con Daniel han constituido una productora y festival de cine independiente. Christiam y Ángel ya no se encuentran en Venezuela, pero se han dedicado al cine y el audiovisual, participando en nuestros festivales a la distancia, ya no como organizadores, sino como realizadores.

Y es que parte de este cuento es que no sólo hemos visto cine en este club. Llegó un momento en que surgió la inquietud de ocupar otros roles, de incursionar en la creación, llevados por la necesidad de divulgación, quizás, pero también por la curiosidad y el deseo de experimentar, como suele pasar en los Cine Clubs, desde uno de los primeros de los cuales se tiene registro, conformado por Luis Buñuel, Salvador Dalí y Federico García Lorca, aquel trío de estudiantes revoltosos y geniales.

En 2011, llevamos a cabo en los espacios del MAVET (Museo de Artes Visuales y del Espacio) una muestra de la cine regional, principalmente producciones de los Cine Clubs ULA y UNET, cortometrajes de Carlos Molina, José Avendaño, Sara Roby, José Hull Acevedo en Súper 8, junto con las producciones audiovisuales más recientes de los estudiantes de Jenny Bustamante en ULA. Lo llamamos Encuentro para Cinéfagos, y se ha ido transformando con el tiempo. Desde entonces ha devenido en un Festival internacional de cine-arte en la frontera que se realiza anualmente, contando entre sus colaboradores a Atahualpa Lichy, Gerard Uzcátegui, Manuela Planas, Argelia Castillo Ferrer, Gabriel La Cruz, Belén Orsini, Inti Torres Melo, Diana Lichy, John Petrizzeli, Lidia Córdoba, Belimar Román, Sandra Cuesta, y muchos destacados cineastas, críticos e investigadores del séptimo arte de nuestro país, así como algunos invitados de Colombia, México y Brasil.

La profesora Freya nos deja sorpresivamente en 2012. La última conversación que sostuve con ella fue sobre dos películas: la gallega Pan Negro y la venezolana Hermano. En su honor, editamos un extracto de su tesis de grado: El amor en primer plano, sobre el tratamiento del mito del amor en la época dorada de Hollywood. En 2016 inauguramos en el edificio Administrativo de la Universidad una Sala de Cine y Arte que lleva su nombre, abierta con la donación que hiciera en su nombre el Profesor González Escorihuela de parte de la invaluable biblioteca de Freya, y con las palabras de un invitado especial, jurado del Encuentro para Cinéfagos de ese año, el crítico y promotor de cine caraqueño Rodolfo Izaguirre.

Siguiendo el espíritu de quienes nos precedieron e inspiraron, hemos llevado a cabo innumerables talleres, seminarios, foros y conferencias, cursos de apreciación y crítica, que han alimentado nuestro sitio web como espacio de divulgación para público general y también la Revista de Estudios Culturales Bordes, para textos más especializados. Algunos trabajos se han dedicado a las obras participantes en nuestro festival anual.

Pero la columna vertebral del Cine Club es el ritual de reunirnos a ver cine cada semana, compartir la experiencia y comentarla, ya sea para su estudio, análisis y reflexión o para el disfrute y conexión emocional, tan importante uno como el otro. Ciclos de autor, por países o géneros, también el interés de ver el más reciente ganador de un Óscar, un Cannes, Venecia o Berlín, nos han motivado a mantenernos, a lo largo del tiempo. Algunos cinéfagos van y vienen, o solo pasaron fugazmente, otros son más constantes, pero todos son parte importante de nuestra memoria.

Han sido años muy ricos. A veces nos llenamos de nostalgia, recordando proyecciones en el Museo del Táchira donde asistían más de sesenta personas, en su gran mayoría jóvenes estudiantes de ULA, UNET y UCAT. La ciudad ha cambiado desde entonces. La universidad, inevitablemente, también.

Desde 2017, hemos seguido compartiendo nuestro amor por el cine desde la sede de la fundación Bordes, actualmente ubicada en Barrio Obrero, por la iglesia Coromoto

Hoy recordamos nuestros inicios universitarios, en vísperas de la edición número 16 de nuestro festival de cine arte en la frontera, el Encuentro para Cinéfagos, y ante la grata noticia de una reactivación del Cine Club en los espacios de la institución, nuestra Alma Máter, liderizada por un estudiante de Comunicación Social, José Moreno, y del Cine Club UNET, liderizado por el periodista Jorge Labrador junto a Yolber Vivas y un grupo de inquietos estudiantes interesados en realizar cine de terror.

En la historia nada se repite con exactitud, cada ciclo es una renovación, con otro espíritu, que responde a su tiempo presente, pero vale la pena mantener viva la memoria, invaluable legado de otros tiempos, de otros contextos, de otros individuos y colectivos que van pasando a formar parte de nuestra memoria intelectual y afectiva, y siempre tendrán mucho que decirnos, a quienes estemos dispuestos a escuchar.

Fania Castillo

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